LA REVOLUCIÓN, ORÍGENES NOVIEMBRE #30



LA REVOLUCIÓN,
NO CONMEMORA A VALIENTES, NOS RECUERDA QUE SOMOS MEXICANOS LIBRES

“Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres”
Emiliano Zapata.

Por: Alma Angelina C. Carbajal Guzman.

Mucho se ha dicho, debatido y criticado acerca de la Revolución en México. El levantamiento en armas del pueblo, por la indignación  y la falta de un gobierno equilibrado  en este país,  ha sido desde la Independencia, una serie de  versiones en que cada autor tiene como único fin, la libertad y la igualdad para todos y cada uno de los mexicanos.

La historia mucho ha comentado sobre los diferentes genocidios, sin embargo se ha omitido el capítulo negro que sucediera años antes del surgimiento de la revolución; el exterminio de los indios yaquis de Sonora.  Este agravio lo maquinaban las clases altas con el amparo y apoyo del General Díaz, para despojar a este grupo de sus tierras, desintegrando familias, arrancando pequeños del regazo de su madre, sólo por la codicia y el hambre de poder.

La esclavitud que creían muchos extranjeros había sido erradicada en  México, seguía impartiendo latigazos,  penuria, destierro. Las haciendas con sus tiendas de raya eran el instrumento con el que gran parte de la población era tratada como mula de carga, siendo tratadas como monedas de cambio, en el que su valor residía en su fuerza de trabajo y no como el de individuos. Escapar era  muerte segura, preferían  morir en el infierno a manos de esos demonios porque entre cada azote a contacto con la piel se los remarcaban como un credo a base de sangre y sufrimiento.

Los  gritos de angustia, desesperación e inconformidad, llegaron a una sola conclusión: revelarse y hacer valer el derecho a vivir, con libertad, dignidad y paz. Si es bien sabido que durante el gobierno de Díaz se incremento el desarrollo de México  a ojos del mundo, fue a causa de niños sin hogar y por el abuso de su mano sobre los más pobres. Así se edificó nuestro país  en ese tiempo, promoviendo el no pasa nada a base de llanto, muerte y bajo el dominio del poder militar como primera ley.

Hubo varios movimientos todos a favor de la libertad,  como primer lema;  pero quizá la figura más representativa de esa época fue, “el caudillo del sur”.  Emiliano Zapata lucho incansablemente a favor de los campesinos “la tierra es de quien la trabaja”, esa frase así como muchas otras dieron la vuelta al hemisferio cambiando perspectivas y sembrando en la conciencia fértil de las nuevas generaciones, la lucha por un bien común: paz, justicia  y  que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos.

Este apóstol de la revolución nos recuerda, que como mexicanos tenemos derecho a trabajar en esta tierra,  que nos engendró y nos dio una identidad única ante el mundo entero;  como verdaderos revolucionarios luchando  todos los días de nuestra vida, por cada uno de nuestros ideales. Este 20 de noviembre, recuerda un poco a aquellos mexicanos que  también pensaban como tú, en tener un México como ningún otro,  soberano y justo.

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